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Claves para cuidar de la salud de la mujer en verano

Claves para cuidar de la salud de la mujer en verano

En los meses de verano se registra un aumento de las consultas ginecológicas debido a infecciones causadas por la humedad y el calor. En este artículo te damos algunos tips para prevenir estas situaciones.

Las condiciones de humedad y calor que se registran en los meses de verano pueden afectar la flora bacteriana vaginal y producir molestas infecciones. Hay mujeres que son más propensas a sufrir estas alteraciones del PH con facilidad y enseguida notan los molestos síntomas, pero con una serie de medidas pueden mantenerlas a raya.

Estas infecciones producidas por el desequilibro de la flora se denominan vulvovaginitis, y son la causa más común de las visitas al ginecólogo en el período estival. Pueden ser producidas por situaciones comunes en esta época, como llevar el bañador húmedo durante horas o cambiar las pautas alimentarias. Pero también tienen otras causas más atemporales, como el estrés, los cambios hormonales, seguir un tratamiento con antibióticos…

Para prevenir estas molestas infecciones, y también una llamada apresurada al seguro médico privado, se recomienda no llevar el bañador mojado durante horas, sino cambiarse usando un bañador seco entre baños; no usar protectores de slip o salva-slips, que obstaculicen la transpiración; y no utilizar duchas vaginales y ser precavida con los productos de higiene íntima.

Como hemos visto, muchas veces estas molestias tienen que ver con los tratamientos con antibióticos, con los periodos de estrés o con los cambios hormonales, y en este caso se recomienda usar algún producto probiótico o, en casos de gravedad, acudir al ginecólogo.

Cuándo se recomienda visitar al ginecólogo

Las señales que nos deberían marcar la necesidad de realizar una visita al ginecólogo son sencillas: siempre que una mujer sana sienta un cambio brusco en su salud, como cambios prolongados en el ritmo menstrual o una menstruación muy dolorosa.

El seguimiento de cualquier terapia hormonal o de otro tipo y, claro está, las evaluaciones periódicas de las mujeres embarazadas también son motivo de consulta ginecológica.

Además, aunque no sintamos molestia alguna, se recomienda acudir al ginecólogo a realizar una revisión cada tres años si no existen patologías prevalentes. Caso contrario, las revisiones deberían realizarse cada dos años o cada año.